¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué estamos aquí? Pero lo más importante, ¿para qué estamos aquí? Desde tiempos inmemorables los seres humanos se han planeado las respuestas a estos difíciles interrogantes. Las primeras respuestas fueron buscadas en la religión y la mayor parte de las religiones ofrecen una respuesta transcendental, es decir, el sentido de la vida no se puede encontrar en la vida misma sino en otra realidad. La sentido de esta vida sería prepararnos para la siguiente. Para las religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islam) la fe y nuestro comportamiento determinan si Dios nos mandará a un lugar como premio o como castigo. Pero no para todas las religiones es igual, para los vikingos lo esencial era la manera en la que tenía lugar la muerte. Por otro lado tenemos a la filosofía, esta disciplina usa la discusión crítica y la argumentación racional para enfrentar para responder preguntas acerca del conocimiento, la moral y la existencia ...
¡Hola a todos! Hoy vengo con un tema muy polémico a lo largo de la historia. Cuando reflexiono sobre la profundidad del sufrimiento en el mundo, tenga origen en desastres naturales o en la deshumanización del hombre, me cuesta pensar que existe un Dios. Estoy casi segura de que este dilema alguna vez a rondado la mente de todas las personas, incluida la persona más atea y el creyente más acérrimo. Remontémonos a la Antigua Grecia y a su filosofía. Este problema del mal se le conoce como la Paradoja de Epicuro y a quien se le atribuye la autoría del mismo. Existen muchas versiones y distintas formulaciones de esta paradoja pero vamos a quedarnos con la versión más esquemática del escritor latino Lactancio (siglo IV). Ésta, formulada esquemáticamente dice así: 1- Dios o quiere evitar el mal y no puede 2- Dios o no quiere evitar el mal y puede 3- Dios o no quiere evitar el mal y no puede 4- Dios o quiere evitar el mal y puede Ahora pasemos a analizar las consecuencias que...